"Y pienso que si, que es verdad que alguien puede llegar a hacer mucho,
en muy poco tiempo."
Le demuestras que es hermosa. Conviertes tus ojos en espejos, tus manos en plegarias cuando la acaricias.
Fernan miró pensativo como me estaba liando el cigarro.
Los nervios pudieron conmigo y de repente sin apartar la mirada de aquel blanco techo grité a pleno pulmón y sin dejarle acabar la dichosa frase:
Y yo, como todos los días, me metí en la cama, me tapé completamente con las sábanas y dejé que se hiciera otro día. Un mismo día. Un día igual al anterior... 