¿Y qué haces cuando no olvidas? ¿Cuando en la oscuridad sólo aparece su nombre? ¿Cuando cada paso que dás te tropiezas con su recuerdo y se te sigue rompiendo aún más el corazón? ¿Cuando intentas romper las reglas y saltar al vacío, pero las palabras que un día te dijo, resuenan en tu cabeza hasta paralizarte? ¿Hasta anestesiarte? ¿Qué haces cuando te das cuenta de que cada suspiro que sueltas es por su ausencia? ¿Dejas de respirar?¿Sumerges la cabeza en la bañera? o ¿Quizás cuentas hasta 10? ¿Y si te das cuenta por fin de que ha sido el final, pero aún así tu te has quedado a mitad del camino? ¿Quizás perdida, quizás aturdida y con miedo a seguir?
Y tú ¿qué haces?
Y ahí estás. Compadeciéndote de ti mismo.
Mirando la lluvia caer tras la ventana,
suspirando filosófico, mientras sujetas tu cigarrillo. Sintiendo que así, todo lo que piensas es más profundo, más intelectual, más veraz.
Pensando que tus problemas son peores que los de los demás y así, poder subir tu ego. Pues nadie te comprende, o eso piensas. Quizás porque eres un puto egoísta y a tu parecer,el mundo está contra tuyo, cuando siempre, siempre eres tú el que está en contra del mundo. -Sandra.
No debería de ser necesario tener un "Plan B". De hecho, no debería de existir. No deberías de tener el pensamiento de que algún día abandonarás el "Plan A". Simplemente, sólo necesitas tener un único Plan. Da igual las vueltas que des y los caminos que escojas para llegar. Tan solo has de perseguirlo. Hacerlo tu único objetivo. Determinación y constancia llaman a lo que se necesita para poder cumplirlo. De eso van los sueños... Y quiero decirte que, los únicos sueños que no se cumplen son los que siempre tienen un "Plan B" detrás escondido.
Estoy a gusto ¿sabes? Sí, en esta soledad donde sólo hay paz. No hay dramas, todo es tranquilo... No hay que dar explicaciones de nada, pues nadie las necesita y sólo se puede descubrir y disfrutar el silencio. Tiene un halo mágico, o algo así, qué se yo... Sólo sé que la hace brillar. Quizás sea él, el que llene sus días con un toque de color melancolía, pero los llena sea como sea y, curiosamente, es hermoso pues los hace especiales. Pero es que, me siento realmente bien. Con ella no existe el vacío, ya que la soledad no es estar solo. Siempre ando con ella, y conmigo... ¡Y cuánta falta me hacia estar conmigo! ¡Cuánto me podía echar de menos! Durante años, descuidé demasiado mi querida soledad. La dejé abandonada y marginada sin ofrecerle importancia alguna pues, en el fondo, me horrorizaba, como a todo aquel que mira pero no ve. Hasta que supe mirarla, verla y observarla de la manera en la que merece, hasta que la comprendí. Desde entonces sentí que la soledad es como subir a la cima de la montaña más alta e inspirar hasta que no quepa más oxigeno en tus pulmones, soltándolo de golpe, en un silencioso grito que sólo tú puedas oír, que sólo a ti te calme, te desahogue. Que te llegue a conectar contigo mismo. Porque al final la soledad, es eso, un desahogo, un contacto, un respiro, una parada y un importante y necesario descanso del alma, con el que tu interior finalmente contacta contigo diciendo: "Vale, ya estás listo. Hemos arreglado las cicatrices, el desorden y tus destrozos, ahora, puedes continuar."
Permitidme un día triste, o dos, o los que hagan falta.
Permitidme joder, ser un poco humana. Porque hasta las rocas más duras también se rompen. Porque aprender a vivir no es fácil (y lo saben). Porque algunos días es muy difícil mirar al mundo con otros ojos... Permitidme un día triste, o dos, o los que hagan falta. Porque os aseguro que sólo me hundo para coger impulso y saltar más alto. Porque os prometo que únicamente voy hacia atrás para tomar carrerilla. Porque es cierto que para estar continuamente arriba, a veces, también hay que estar un tiempo abajo. Así que permitidme joder, ser un poco humana... y tener un día triste, o dos, o los que hagan falta. Atte. Sandra
Y es que me fascinan esas canciones, que te hacen sentir. Que te trasladan a otros mundos y otras épocas sin necesidad de moverte del asiento, algo así como cuando lees un libro. Esas canciones que hacen viajar a tu interior. Que hacen que tu mente vuele lo más alto que pueda llegar, que inspiran, que enamoran... Me encantan esas canciones que al escucharlas, te evaden tanto, que parece que no pasa el tiempo y que, cuando acaban, hacen que eches de menos caminar sobre las nubes. Adoro ese tipo de canciones. Aquellas que incluso sin letra, te ayudan a sentirte bien contigo mismo y con el resto del mundo. Atte. Sandra
Es increíble cómo completamente todo, se vuelve desde infinito a 0 en un simple segundo y de un simple segundo, a nada.
Pero más increíble es saber que a partir de ese segundo, de esa nada, comienza de nuevo todo.
Es como un nuevo amanecer.
Es un nuevo renacer.
Al igual que resurgir de tus propias cenizas por mucho que te quemen, cual ave Fénix.
Es un: "Te equivocas, soy fuerte y conmigo no puedes."
Haz que no parezca Amor. Que es lo que se lleva ahora. Duelen tantas tripas en nombre de la libertad. Tú dices libre y yo digo cobarde. Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante. Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable. Cobarde todo aquel que puso un límite desde el principio. Yo es que no quiero nada serio. Como si no fuera lo suficientemente serio estar dentro físicamente de otro ser humano. Yo es que no creo en las etiquetas. Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo. Yo es que busco pasar el rato. Como si la vida fuera para siempre. Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos. Tan irrespetuoso con la vida. Tan impaciente. Y queremos más: más picante, más gorda, más grandes, más altos, más guapas, más fuertes, más delgadas. Nos aburrimos porque no nos soportamos a nosotros mismos. Porque no queremos que nadie nos conozca. Porque es más sencillo empezar de nuevo cada poco vendiendo nuestra mejor cara. Porque es mucho más sencillo follar que limpiar lo follado. Porque tenemos miedo a que en el fondo seamos un auténtico fraude. A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada. Nada serio. Y aquí seguimos rascando, cambiando cromos repetidos, poniéndonos ropa interior cara para que otros se limpien los pies al entrar. Haciendo del Amor una servidumbre de paso. ¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces? Que tú eres un jodido milagro. Con tus ojos que todavía pueden ver. Con tu pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras. Con tu boca capaz de dar las gracias. Con tu piel ocupando una plaza en el mundo. ¿No sientes a veces que tú te mereces más que lo poco que te dan? Dos besos mal pegados. Tres minutos entre las piernas. Cinco embestidas. Y un WhatsApp: No me agobies. Lo más triste es que esta sociedad ha conseguido invertir los papeles. Ahora si dices que sientes algo, estás loco. Es muy pronto. Muy arriesgado. Poco inteligente. Dime tú, cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces. ¿Cómo se finge la vida? Cómo se hace para que nunca parezca Amor. Y que simplemente parezca un accidente. - Roy Galán
“Mereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir. Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel. Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones. Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer. Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía.” Frida Kahlo
Ando un poco puteada con el amor, y contigo. Con el amor por escoger mal y contigo por ser tan inoportuno. Con el amor por llegar a destiempo y contigo por encerrarte tras tu muro. Ando un poco puteada contigo, y con el amor. Contigo por que eres frío y me hielo y con el amor por distraer mis sentidos. Contigo por que estoy cayendo en tu olvido y con el amor porque me contradice en todo lo que digo. Ando un poco puteada con el amor, y contigo. Porque ambos causáis adicción y contradicción. Coherencia y sinrazón... Ando un poco puteada contigo, y con el amor. Empeñados en joderme, en enloquecerme, en trastornarme. Empeñados en seducirme, en fascinarme y en maravillarme. Dispuestos a hacerme perder la razón. Y es que, ando un poco puteada con el amor, y contigo. Pero también sin el amor, y sin ti. Atte. Sandra
Siempre tan soñadora, Siempre tan risueña, Siempre tan llena de vida, y de gracia. Siempre con esa mirada que te hace sentir capaz de volar, Siempre tan sonriente y alegre, Siempre tan sumamente fuera de lo normal. Siempre tan mágica... Con ese inconfundible halo de luz brillando sin descanso alguno a tu alrededor. Con ese halo, que consigue iluminar cualquier día de tristeza y soledad... Siempre tan única. Siempre tan tú.
Amé por encima de todas las cosas, que es,
permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.
Yo viví
en un cálido regazo del amor,
protegido bajo su techo,
comiendo de su misma mano,
aprendiendo el fuego hasta verlo arder,
hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir: de dos en dos.
¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi.
A ella.
Irradiándola, desprendiéndola,
descontrolando el tiempo
y cargándose con un gesto cualquier rutina impuesta,
criando una primavera en cada estación.
Solo querría decirles eso.
Decirles: yo tuve un reino y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía de ser mi cuento.
Sin embargo, escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal
porque si no, no acabaría.
Así fue
que todo se llenó de distancia
y de sangre,
todo se ensució de grietas y pudriendo-
se pasó como una enfermedad
por delante nuestro,
un olvido por encima de nosotros
paseándose
jodiéndonos,
diciéndonos adiós,
a dios reclamadle.
Estas son mis ruinas y esta es mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo, he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol.
Extracto del libro Un Invierno Sin Sol por Escandar Algeet.